lunes, 30 de noviembre de 2015

CONFIDENCIAS DE UNA VACA: FUGITIVA


Lo que más se ha echado en falta en 2015 tiene nombre propio: "Fugitiva". La mejor vaca de 2014, solo actuó en Ricla. Después, Ozcoz no la llevó a ninguna plaza más. Solo un concurso de la vaca más esperada. Lástima. Hoy, va a ser ella misma la que cuente toda su vida, su trayectoria en las anillas, sus secretos y sus confesiones, pensando en 2016.


Aquí estoy yo en La Misericordia
Foto: Alberto Guzmán

Mi madre 
Nací en 2006 y os voy a confesar de quién soy hija. Muy poca gente lo sabe, porque no me pusieron un nombre relacionado con ella, pero mi madre fue una de las que más recuerda la gente. En los Concursos de Recortadores la admiraban. Mi madre era la Nº 420 "Escapularia". De aquellas ubres mamé. No sé si sería la genética o el alimento que ella me daba, pero de becerra estando con ella, por dentro, yo sentía que no le temía a nada. Dicen que era muy brava mi madre. No llegué a coincidir con ella, porque cuando yo me hice mayor, ella ya no salía. Tuvo una lesión que la retiró de las anillas. Murió el pasado Octubre, por cierto, con diecinueve años. Crecí en "El Soto de la Barca", en ese cercado reservado a las mejores de la casa. Ese iba a ser mi cercado después de pasar por el galacho donde estuve una larga temporada, siendo novilla.


Aquí estamos mi madre y yo juntas

En el herradero me tocó el 628. Mientras notaba los quemazos, no abrí la boca. Dijeron que era buena señal. De añoja me tentaron y fue la primera vez que me sentí a gusto peleando. No podía consentir la provocación que fue el flamear del capote y la muleta. No me cansé de perseguir el trapo. Al parecer lo hice bien, estaban contentos con cómo me comporté. Sentí que estaban muy atentos, porque siendo hija de quien era, había muchas esperanzas depositadas en mí.


Quedé a la espera del que iba a ser mi destino. En la casa Ozcoz, las de las anillas son las mimadas. Yo quería ser de esas, aunque es el reto más complicado. Estaba deseando que me dejaran demostrar que yo tenía sitio ahí. El día del primer examen, yo estaba preparada. Lo que llevaba dentro tenía que salir como un torrente.

Con cuatro años
Ese día me llevaron hasta El Burgo, ahí me probaron a ver qué aptitudes tenía. Me apartaron y oí de fondo decir a Sergio: tened cuidado con esta, no os metáis por los burladeros y saltad con tiempo. Eso solo lo dice con las que sabe que pueden ser, con las que tiene mucha ilusión y confianza en ellas. Cuando abrieron la puerta de toriles, salí a comerme el mundo. Tenía algo dentro que me reconcomía, que me hacía galopar a cada cite que me llegara. No sabía qué tenía que hacer, pero desde mi interior salían las ganas de querer cogerlos a todos. Recibí los primeros recortes, en los que fácilmente me ganaban la cara y se iban de mí. Yo me pasaba de largo y ya no los podía coger. Me prometí a mí misma, que tendría que aprender para que no me ganaran la partida así de fácil.


En Fuentes 2010 ya quise rematar
Fotos: Pili
Mi debut en el Pilar
Foto: Pili
Me apetecía algo que fuera en serio ya. Con cuatro años viviendo a cuerpo de rey, quería salir cuanto antes en un concurso y demostrar, delante del público, lo que llevaba dentro. Debuté en Épila. Pocos días después actué en mi pueblo, en Fuentes de Ebro. Ir a los concursos me sirvió para conocer a mi hermana mayor, "Escapularia II". En el mundillo se empezaba a hablar de mí. Con solo dos concursos, Sergio y Félix quisieron que fuera una de las seis que iban a ir a Zaragoza. Mis hermanas me dijeron que eso era lo máximo a lo que podía aspirar una vaca en las anillas. Actuar en el mejor concurso de la temporada. Yo lo hice con solo cuatro años. Me faltaba experiencia para estar en esa cita, y encima tuve la mala suerte de enfrentarme a Manolo y Cuairán. Además me quedé encajada en un burladero y eso me quitó fuerzas. Aún así, volvería a hacer lo mismo en la arena, una y mil veces, porque aquello me sirvió de lección. Me criticaron, pero sabía que llegaría mi momento y convencería a los que aquel día me protestaron.


En el Pilar 2011
Foto: Pili 
La lección aprendida me valió en 2011. Me tenía que ir hasta el final con el recortador, así me respetarían más. Me costaba aprender a ganar los pasos en el recorte, pero bueno eso esperaba aprenderlo más adelante. Mis ganas de querer coger ya me hacían ir hasta el final rematando muy fuerte en el callejón. Muchas veces hice presa. Era una satisfacción cómo me aplaudía la gente al acabar los tres minutos. Hasta ganando el concurso mis rivales, el público estaba encantado con lo que yo hacía en la arena. Como en el Pilar. Ganaron conmigo Lago y Diago, pero alcancé a los dos. Ellos se llevaron el triunfo y yo me sentí vencedora.


Siempre he querido rematar
Foto: Pili
En 2012 di un paso más. Fue la primera vez que cogí a un recortador en la arena. Mi instinto y codicia me hacían volver una y otra vez, no me importaban los quites de los demás. Mi enemigo debía pagar la equivocación tras retarme. Esa temporada me recortaron mucho por el izquierdo y eso no me vino bien para aprender por el derecho. Aún así, me propuse no poner las cosas fáciles por mi izquierda. En Borja me enfrenté por primera vez a un recortador de Tarazona. Es con el que más me ha gustado medirme. El mejor rival con el que me he enfrentado, Mario. Ahí, salió junto a Manolo, que es quien más anillas me ha metido en mi vida, y supe que mi relación con él tendría más capítulos. Lo que no imaginaba es que algunas batallas por venir, iban a ser realmente épicas.


En Portugal
Otro año más en Zaragoza
Foto: Estefanía 
2013 quería que significara una consolidación. Mejoré para no ser tan fácil al recorte. Me seguía gustando hacer todo lo posible por intentar coger en los remates al callejón. Viví una experiencia inolvidable. Estuve en Portugal. Manolo se enfrentó a mí y recordé aquella batalla perdida siendo una cuatreña en La Misericordia. En un despiste suyo me ensañé y me tuvieron que agarrar porque yo no quería dejarlo. Cómo me debí cebar para que Félix y Germán el de Toropasión se agarraran a mi cabeza... En Vila Franca de Xira gané yo. Llegué a Zaragoza y ahí me volví a encontrar con Mario. Al primer recorte resbaló en el estribó y lo cacé. Pero volvió a la arena y me metió tres anillas. El público disfrutó con él y conmigo. Nos ovacionaron a los dos. La Misericordia siempre ha mostrado un gran cariño hacia mí. Intuyeron hasta en el primer año, lo que yo podía ser, y después, siempre he sido ovacionada. Algo raro pasó aquel día, porque en el camión vino con todas "Avispada", pero no volvió al Soto en el viaje de vuelta. Ya nunca más la vi. La eché de menos mucho.


Cada vez cruzándome más
Foto: Alberto Guzmán
Me propuse que 2014 tenía que ser mi año. Creo que lo conseguí. Empecé de nuevo cogiendo en el primer concurso. Lo que llevo dentro me impide no ensañarme. Dijeron una vez más que era palicera. Rematé todas las veces que pude además. Igual que en el segundo concurso. Quise irme hasta el final y quise ver hasta dónde podía llegar rematando. Era ya un reto contra mí misma. Quería ser mejor a cada recorte. Cruzarme cada vez más. Siempre me acordaré de Figueruelas, porque ahí creo que hice los mejores tres minutos que había hecho hasta entonces. Cuairán y Mario me pusieron a prueba y di todo lo que tenía y más. Se lo puse lo más difícil que pude y me fui con ellos hasta el final todas las veces. Mario me metió dos otra vez. Nos ovacionaron a los tres. Me fui satisfecha a los corrales. Me quedaba el Pilar y ahí otra vez contra Cuairán y Mario. Ya fui una de las tres vacas de la final. Por fin había conseguido lo que quería, ser temida. No sé si vencí la batalla o la ganaron ellos. Fue épica. Me metió tres anillas Mario y ahí dejé el remate de mi vida. Debí estar muy bien todo el año, porque gané el premio de la Mejor Vaca de la temporada, que pasaba a llamarse "Trofeo Avispada" en recuerdo a mi compañera, que da la página de "Vicman". Si convencí a ese... 


El trofeo más bonito hecho nunca, obra de Eduardo Duarte, fue para mí
Fotos: María Jaria




El invierno lo pasé igual que un león enjaulado. Como el boxeador que se sabe ganador, deseando pelear. Otras compañeras pierden el interés en embestir, pero yo, al revés, cada vez quería más. En el momento que estaba deseaba que llegaran los concursos de 2015 cuanto antes. Y llegó el primero. En Ricla no estaba fuerte, criar a mi retoño me pesó. Pero bueno, como primera actuación del año, me sirvió para ir carburando. 


En los corrales de Ricla
Foto: Sonia y Marta
Sin embargo, pasaron las fechas y ya no me cargaban para ir a los concursos. Veía cómo se iban otras hermanas, pero yo me quedaba. No entendía nada. ¿Qué delito había cometido? Conmigo, había otras conocidas que tampoco iban a los concursos. No entendía nada. Estoy en mi mejor momento y no me llevan. Pasaron Calatayud y Alagón. Yo tenía que haber estado ahí. No entendía nada. Esperaba que por lo menos me llevaran a Zaragoza. Mi plaza. Pero pasó la fecha y tampoco. No sé por qué, pero mi 2015, casi en blanco. No entendía nada. Todo eso, ¿qué mella hizo en mí? Más ganas para 2016. 

Llegado el otoño ya, me mentalicé en prepararme para la siguiente temporada. Prepararme también para criar y aguantar los fríos. Es lo que toca. El día a día en el campo es tranquilo, pero le falta acción. Esa acción para la que me criaron. Llevamos una temporada larga en el Yermo ya, echando de menos el Soto. Solo se altera la paz, algún día que nos llevan a todas a pasar por la manga y ahí perturbaron nuestra tranquila vida. Es algo que toca un par de veces al año, estamos acostumbradas. Pero esta vez, noto algo raro después de esos días. Me miran extraño, como con pena. A mí nunca nadie me había mirado con pena. Algo pasa, pero no sé el qué. Empiezo a observar tratando de comprender y no me saben dar respuesta ni Sergio, ni Félix, ni Sebas. Hay caras tristes y de compasión. Con la mirada reclamo que me expliquen qué pasa. Hasta se me quitan las ganas de comer y empiezo a preocuparme. Y Mario, ¿por qué viene a verme?

Pocas fechas después, en una mañana de niebla de Noviembre, me apartan y me montan en el camión. Por fin, pienso, voy a volver a ir a una plaza a demostrar quién soy. Conozco a algunas de las que vienen conmigo, son compañeras de fatigas. Sin embargo, otras no se qué hacen ahí. No me importa, me da igual, llevo sin salir desde Julio y estoy con ganas. Se me hace raro tanto madrugón, es una hora extraña. El camino dura poco más de una hora. Al llegar al destino, el ambiente se me hace desconocido. No se oye ruido, ni a la charanga. Ningún recortador se asoma al camión a ver quiénes estamos ¿Dónde estoy? Esto no es una plaza de toros. Cuando se abre la tajadera y bajamos, se confirma mi presagio. La cara de Félix habla por sí sola. No hemos venido a una plaza. Un escalofrío recorre mi cuerpo. Huele a muerte. Ese olor impregna todos los corrales en los que nos han descargado. Es un sitio frío, poco acogedor, tétrico. Nunca en mi vida había tenido miedo, pero ahora lo tengo. No se qué va a pasar aquí, pero el instinto me dice que nada bueno. Poco a poco nos van separando y vamos pasando por pasillos. No quiero avanzar, pero no me queda más remedio. Marcha atrás no se puede ir y las puertas se cierran. Los sonidos y las sensaciones me hacen ver bien claro que mi final está al llegar. Todo se sucede tan rápido que no da tiempo a asimilarlo. Y aún así, lo que siento, es que no saldré de aquí. Las compañeras que van delante no vuelven. No voy a poder hacer nada por evitarlo, aquí no puedo luchar y la suerte está echada. Ya estoy sola, el miedo me atenaza. Me pasa por la cabeza toda mi vida, desde becerra hasta mi último concurso. Se acabó. La condena a muerte se ejecuta. Una fulminante descarga acaba con mi vida. Me desplomo con la vista perdida. Con una última imagen persiguiendo un pantalón blanco por encima de las tablas.


Siempre hasta el final
Foto: Pili

Pensaba en mi reaparición en 2016, pero todo se ha truncado. En el frío matadero de Huesca terminaron mis días. Todo esto os lo cuento desde no sé dónde. No me vais a ver más en las plazas. Aunque me quedaba mucho dentro y muchos concursos por hacer. Mi destino ha sido este. Me hubiera gustado que mi vida acabara en la paz del campo, retirada tras una larga carrera, y ahí, cuando la edad me hubiera ganado la partida, morir en el idílico Soto, donde di mis primeros pasos como becerra. O si mi destino era morir con nueve años, hubiera deseado acabar como "Avispada", ahora que ya se cómo fue y qué le pasó. Por lo menos hubiera tenido grandeza mi muerte. Nunca podré entender qué he hecho para que me maten. Creo que no merecía una muerte así, sin dignidad, siendo un simple turno en un matadero. No nací, ni viví, para morir así. 


Mi carnet de identidad, que lucía con orgullo, estrella y 628
Foto: Alberto Guzmán

Duele mucho irse antes de tiempo, estando y sintiéndome sana y fuerte, cuando se tienen tantas ganas de vivir y de seguir demostrando lo brava que era. Lo que creía, cuando empezó el otoño, que era un hasta luego, ahora es un adiós. Me voy. Cuánto echaré de menos los Concursos de Recortadores. Si al revés es igual, y las anillas me echan de menos a mí, será lo máximo a lo que se puede aspirar. Ser recordada.


Me va a inmortalizar Javi Domínguez, por lo que estoy en las mejores manos posibles. Cuando acabe su trabajo, me iré a casa de Mario y ahí, mi recuerdo, quedará para siempre. Nuestra admiración es mutua, él fue quien más gloria me dio, y yo soy quien más gloria le di. Quizá alguna noche soñemos juntos con un recorte en el que me gana la cara y yo me voy hasta el final con él y remato.

Me despido con lo que mejor he sabido hacer, es la mejor manera que se me ocurre.
HASTA SIEMPRE

Nunca pensé que sería en Ricla la última vez que la vería y la fotografiaría. Cualquiera que sea seguidor del festejo popular y amante de las anillas, sentirá la pérdida de la gran vaca de los Hermanos Ozcoz.



El recuerdo que viene a la mente es el Pilar 2014. En la memoria estará por siempre, parpadeo a parpadeo, con los sonidos de aquella mañana, todo lo que hizo en tres minutos. Gracias a ella, La Misericordia rugió como muy pocas veces lo ha hecho con las anillas.


La Nº 628 "Fugitiva" iba camino de ser la mejor vaca de la historia de las anillas. Tristemente, no podrá ser. 89 minutos en los Concursos de Recortadores son su legado. Su bravura, su raza y sus remates, quedan grabados a ley en el recuerdo. Desde ahora, convertida en mito, ya es una leyenda de las anillas. 



10 comentarios:

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  2. El relato es precioso, pero para los que no estamos tan al tanto, por que la han tenido que sacrificar?

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  4. La historia es increíble... Me ha emocionado un montón!! Viva Fugitiva!!

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  5. A pesar de q no estoy de acuerdo en algunos temas(toro de tordesillas),entre otros.he de reconocer q es el mejor articulo q te he leido.
    Se nota q le tenias mucho cariño .Me ha gustado la manera de contar su vida .
    Personalmente pienso q era una vaca de la q no salen en años .
    El trago para ozcoz habra sido gordo.Animo!
    Felicidades vicman por el relato

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  6. Es una pena ke se tenga que matar tantas vacas como fugitiva o similares por motivos veterinarios......
    Animo a los ganaderos que a buen seguro le saldra alguna hija como fugitiva.viva las vacas

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  7. enhorabuena victor por el articulo. la vaca fue muy buena y su hija tampoco pinta nada mal.

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